1. La Realidad entre lo que es y lo que percibimos
LA REALIDAD. Lo que es y lo que percibimos
2. Como interpretamos la realidad
3. Lo que creemos. Como nuestra historia modela la percepción
4. Lo que nos une. La fe como camino hacia la verdad
5. Lo que transforma. Vivir atentos a la realidad y a los otros
LA LIBERTAD INTERIOR
- El camino hacia la libertad interior
2. El viaje interior en el presente
3. Barreras en el viaje interior a uno mismo
4. Fortalecer la libertad interior
5. Romper las cadenas internas
VIVIR CON MENOS PARA VIVIR MEJOR
- Consumismo y crecimiento ilimitado
2. El atractivo del Consumismo
3. El precio oculto del consumismo
4. Nuevos valores para vivir plenamente
5. Un estilo de vida sostenible
La Conversación Espiritual
- Que es la conversación en el Espíritu
2. Actitudes y Beneficios
La hospitalidad, puente hacia la compresión entre culturas y migrantes
- La realidad de los migrantes
2. Los prejuicios
3. Nuestras raíces comunes.
4.- Fomentar la hospitalidad
5. Vínculos entre culturas y migrantes
Cuidando nuestras relaciones
- ¿Qué es lo que nos une?
2. Hoy parecen más débiles las relaciones ¿A qué se debe?
3. la conversación crea y fortalece las relaciones.
4. Niveles de conversación
5. Actitudes de la conversación
6. Ejercitarse en el cuidado de las relaciones familiares
La Fragilidad
La Fragilidad. ¿Cómo la vivo?
La Fragilidad. Diferentes modos de afrontarla.
La Fragilidad. ¿Por qué se oculta?
La Fragilidad. Aprender a vivir la fragilidad
La Fragilidad. El cuidado solidario de la fragilidad.
Hitos del Movimiento por un Mundo Mejor
La cruzada de la Bondad
Por un Mundo Nuevo
Proclama por un Mundo Mejor
Las ejercitaciones
El cenáculo de 1969
El Cenáculo de 1975
La polarización
De que hablamos cuando nos referimos a polarización
Que vemos y percibimos en nuestra realidad diaria
Somos conscientes que la polarización nos afecta. ¿Cómo lo vivo?
Los polarizados son siempre los otros. Las soluciones mágicas que se creen firmemente reafirman a las personas y las alienan
¿Qué podemos hacer para no alimentar la polarización?
Una clave que nos puede ayudar. La escucha es el puente que nos une.
Vivir de fuera a dentro
¿Vivir de fuera a dentro o de dentro a fuera?
¿Quien gobierna mi vida?
¿Qué se necesita para vivir de dentro a fuera?
Estoy dispuesto a… para vivir desde dentro.
Un dinamismo de «si» y de «no»
Desafio de humanización en la era digital
¿Donde nos encontramos hoy?
Un cambio profundo que nos sitúa en otro mundo.
La red social no son solo cables, son personas conectadas.
¿Como utilizar lo digital en el proceso de humanización?
Una oportunidad para vivir la fraternidad.
Un espacio abierto para la Buena Noticia.
Los retos que nos ofrece la red.
Escuchar otras voces, otras músicas, otros sonidos nos enriquece
Otras miradas que nos pueden ayudar...
Domingo 31 mayo 2026
GUÍA DE ORACIÓN Y ESCUCHA INTERIOR
Juan 3, 16-18
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Esta guía quiere ayudarte no sólo a “pensar” el Evangelio, sino a dejar que entre en tu vida.
El Evangelio sólo transforma cuando toca experiencias reales, heridas reales y búsquedas reales.
No tengas prisa.
Lo importante no es “hacer” muchas cosas, sino escuchar lo que se mueve dentro de ti.
Busca un lugar tranquilo.
Respira lentamente.
Haz silencio exterior e interior.
- PARARSE: ESTAR PRESENTE
Vivimos muchas veces acelerados.
Hacemos cosas continuamente, pero pocas veces habitamos de verdad nuestra vida.
Antes de escuchar el Evangelio, necesitas detenerte.
No huyas de lo que estás viviendo.
No te distraigas.
No te juzgues.
Simplemente permanece.
Preguntas para comenzar
- ¿Cómo llego hoy a este momento?
- ¿Qué estoy viviendo realmente?
- ¿Qué pesa dentro de mí?
- ¿Qué me preocupa?
- ¿Qué me da vida?
- ¿Qué cansancio llevo dentro?
- ¿Dónde siento hoy oscuridad, miedo o vacío?
- ¿Dónde necesito luz?
Para entrar en silencio
Respira lentamente y repite interiormente:
“Aquí estoy.”
“Tú me conoces.”
“No necesito aparentar.”
- RECONOCER LAS REACCIONES INTERIORES QUE ME PROVOCA EL EVANGELIO
Lee lentamente el texto de Juan 3,16-18.
“Tanto amó Dios al mundo…”
“No envió Dios a su Hijo para condenar…”
“Sino para salvar…”
No analices todavía.
Escucha.
Deja que alguna palabra te toque.
O te incomode.
O te cuestione.
El Evangelio despierta movimientos interiores.
Me pregunto:
- ¿Qué frase me atrae más?
- ¿Qué frase me cuesta creer?
- ¿Qué siento al escuchar que Dios ama al mundo… y me ama a mí?
- ¿Qué imagen de Dios aparece dentro de mí?
- ¿Descubro un Dios que salva o un Dios que juzga?
- ¿Qué emociones aparecen?
- paz
- resistencia
- esperanza
- miedo
- deseo
- tristeza
- consuelo
- indiferencia
Lo importante
No escondas lo que sientes.
Dios también habla a través de lo que se mueve dentro de ti.
- DESCUBRIR HACIA DÓNDE ME CONDUCEN ESOS MOVIMIENTOS
No todos los movimientos interiores conducen a la vida.
Algunos nos cierran.
Otros nos abren.
Por eso es importante discernir.
Preguntas para profundizar
- ¿Lo que siento me acerca más a la vida o me encierra?
- ¿Me conduce a la confianza o al miedo?
- ¿Me ayuda a amar más o me endurece?
- ¿Me lleva a esconderme o a abrirme?
- ¿Qué me está mostrando hoy este Evangelio sobre mi vida?
- ¿Qué necesito dejar atrás?
- ¿Qué deseo nuevo aparece dentro de mí?
Escucho esto profundamente
El Espíritu de Dios siempre conduce:
- hacia más verdad,
- más libertad,
- más vida,
- más amor,
- más humanidad.
- ESCUCHAR LA LLAMADA DE DIOS
El Evangelio no sólo informa.
Llama.
Dios sigue hablando en medio de la vida concreta.
La pregunta importante no es sólo:
“¿Qué dice el texto?”
Sino:
“¿Qué me está diciendo Dios hoy a mí?”
Escucho interiormente
Quizá Dios hoy me invita:
- a dejar el miedo;
- a confiar;
- a reconciliarte;
- a salir de la indiferencia;
- a volver a empezar;
- a abrirte a la luz;
- a vivir más desde dentro;
- a creer que tu vida puede renacer.
Preguntas
- ¿Qué llamada siento hoy con más fuerza?
- ¿Qué me pide Dios concretamente?
- ¿Qué paso pequeño pero real necesito dar?
- ¿Qué parte de mi vida necesita salvación, luz o verdad?
Permanece un momento en silencio.
- RESPONDER DESDE EL CORAZÓN
La oración verdadera no nace de fórmulas perfectas.
Nace de la verdad.
Hablo con Dios como estás.
Sin máscaras.
Sin discursos.
Puedo decirle:
- “Necesito tu luz.”
- “Quiero volver a vivir.”
- “Ayúdame a creer.”
- “Sana lo que está roto en mí.”
- “No quiero seguir viviendo superficialmente.”
- “Enséñame a amar.”
- “Hazme vivir desde dentro.”
O simplemente permanece en silencio delante de Él.
Quédate con una frase
Elige una palabra o frase del Evangelio para llevar contigo durante el día.
Por ejemplo:
“Dios amó tanto al mundo…”
“No vino a condenar…”
“Vino a salvar…”
“La luz sigue brillando…”
Repeptilización lenta.
Deja que baje al corazón.
CLAVE FINAL
El Evangelio no quiere aplastarme.
Quiere despertarme.
Porque Dios no se acerca a mi vida para condenarla.
Se acerca para hacerla renacer.
Domingo 24 mayo 2026
Domingo 17 mayo 2026
Domingo 10 mayo 2026
Domingo 3 mayo 2026
Domingo 26 abril 2026
Domingo 19 abril 2026
Domingo 12 abril 2026
Juan 20, 19-31
DEL MIEDO AL ENCUENTRO:
Una fe que nace de la experiencia
- Una clave para entender las apariciones
Los relatos de apariciones no son crónicas de un hecho físico, sino expresiones de fe. Intentan comunicar una experiencia profunda: Jesús vive y comunica Vida.
Todos siguen un mismo esquema:
- Una situación real (miedo, duda, desconcierto)
- Jesús sale al encuentro
- Una palabra que transforma (“Paz a vosotros”)
- Una misión
Este esquema no pertenece solo al pasado. Es un camino que sigue ocurriendo hoy.
- Nuestra realidad: vivir con las puertas cerradas
El evangelio comienza así:
“Estaban los discípulos con las puertas cerradas por miedo…”
No es difícil reconocer esa situación en nosotros:
- miedo al futuro
- miedo a perder seguridad
- miedo a cambiar
- miedo a vivir con autenticidad
Vivimos muchas veces cerrados por dentro, aunque por fuera todo parezca normal.
Y aquí está lo decisivo:
Jesús no espera a que salgamos. Entra Él.
- Jesús no explica… se hace presente
Lo primero que Jesús ofrece no son argumentos, sino presencia:
“Paz a vosotros”
Y les muestra las manos y el costado.
No esconde las heridas.
Las convierte en lugar de reconocimiento.
Esto cambia nuestra idea de Dios:
- La paz no es ausencia de problemas
- Es presencia en medio de la herida
- ¿Qué significa realmente “resurrección”?
La resurrección no es la reanimación de un cadáver.
No es un fenómeno físico comprobable.
Es una realidad más profunda:
- Jesús vive en una dimensión nueva y comunica su misma Vida
- Los discípulos no “ven un hecho”
experimentan una transformación
Pasan:
- del miedo a la valentía
- del encierro a la misión
- de la tristeza a la alegría
Eso es lo que da credibilidad a su testimonio.
- Tomás: la duda también forma parte del camino
Tomás representa una actitud muy actual:
- necesita comprobar
- no quiere engañarse
- no le basta lo que dicen los demás
Jesús no lo rechaza.
También sale a su encuentro.
Pero lo decisivo no es que toque…
sino lo que ocurre después:
“Señor mío y Dios mío”
Tomás pasa de buscar pruebas a una entrega total.
- “Dichosos los que no han visto”
No es una desventaja creer sin ver.
Es una llamada a una fe más profunda.
Porque la fe verdadera no se apoya en evidencias externas,
sino en una experiencia interior que transforma la vida.
- El riesgo: creer en Jesús… pero mal
Los discípulos creían en Jesús,
pero lo interpretaban según sus expectativas:
- poder
- éxito
- triunfo político
Esa fe murió en la cruz.
Y fue necesario.
De ahí nació la fe verdadera:
la fe en el Crucificado que vive
- Criterio claro: ¿mi fe me cambia?
La pregunta clave no es teórica, es vital:
- ¿mi fe me hace más humano?
- ¿me lleva a amar más?
- ¿me libera del egoísmo?
- ¿me impulsa a la justicia y al perdón?
Si no hay cambio…
quizá creemos en algo religioso,
pero no en Jesús.
- Cómo alimentar una fe viva
La fe necesita cuidado. Se sostiene en tres pilares:
Contemplación
Mirar a Jesús hasta que despierte una adhesión interior.
Obras
Vivir lo que creemos: amar, servir, compartir.
Comunidad
La fe compartida se fortalece y se purifica.
- Para hoy: tu propia experiencia pascual
Este evangelio no habla del pasado.
Habla de ti.
- ¿Dónde están hoy tus puertas cerradas?
- ¿Qué miedo te paraliza?
- ¿Te dejas encontrar?
Jesús sigue actuando igual:
- se hace presente
- ofrece paz
- transforma la herida
- envía
Conclusión
No vino a convencerles…
vino a encontrarse con ellos.
Y ese encuentro lo cambió todo.
Sin encuentro, la fe se queda en idea.
Con encuentro, se convierte en Vida.
Ahí empieza la Pascua.
Y ahí puede empezar también la tuya.
GUÍA PARA UN RELATO PERSONAL
Asumir en la propia vida el paso del miedo al encuentro
- Empieza por lo real
No hablo en general.
Hablo de mí.
Me pregunto:
- ¿Qué miedo está hoy en mi vida?
- ¿Qué estoy evitando?
- ¿Dónde me estoy cerrando?
Escribo una escena concreta.
Un momento, una situación, una relación.
Ejemplo de arranque:
“Últimamente me doy cuenta de que evito…
Me cuesta…
Me encierro en…”
- Nombro mis “puertas cerradas”
Le pongo nombre claro.
- miedo al rechazo
- miedo a perder control
- miedo a sufrir
- miedo a cambiar
No me justifico. Lo nombro.
“Me doy cuenta de que cierro la puerta cuando…”
“Me protejo de…”
- Reconozco lo que ese miedo me está provocando
Aquí está la verdad.
- ¿Qué está bloqueando en mí?
- ¿Qué relación está afectando?
- ¿Qué vida me estoy perdiendo?
“Este miedo me está impidiendo…”
“Por esto, dejo de…”
- Dejo entrar la experiencia del Evangelio
Ahora conecto con el mensaje:
Jesús entra… incluso con las puertas cerradas
No imagino algo extraño.
Traduzco esto a experiencia:
- un momento de luz
- una palabra que me tocó
- una persona que me ayudó
- una intuición profunda
“En medio de esto, algo empezó a cambiar cuando…”
“Sentí… comprendí… me di cuenta de…”
- Escucho la palabra: “Paz”
No es teoría.
¿Qué me ha traído paz, aunque no haya cambiado todo?
“No se solucionó todo… pero apareció…”
“Sentí una paz que…”
- Miro mis heridas de otra manera
El evangelio es claro:
Jesús no borra las heridas… las transforma.
Me pregunto:
- ¿Qué herida sigo evitando?
- ¿Y si ahí puede haber vida?
“Mi herida es…”
“Empiezo a ver que…”
- Doy un paso: el encuentro abre
Aquí se concreta todo.
¿Qué pequeña apertura puedo hacer?
- hablar con alguien
- pedir perdón
- tomar una decisión
- soltar algo
“Hoy siento que necesito…”
“El paso que puedo dar es…”
- Termino con una afirmación personal
No me quedo en la reflexión.
Cierro con una toma de posición.
“No quiero seguir cerrado en…”
“Quiero abrirme a…”
“Confío en que…”
CONSEJO CLAVE
No intentes quedar bien.
No escribas como “debería ser”.
Escribe desde lo que es.
Porque ahí —y solo ahí—
puede darse el encuentro.


