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3º.- ¿Qué podemos hacer?

By 31/01/2021Sin categoría

La propagación del populismo no es circunstancial. Estamos ante un viraje del péndulo del ciclo político que lleva del liberalismo cosmopolita de las últimas tres décadas a un nuevo populismo nacionalista.

La reacción hasta ahora de los progresistas ha consistido en demonizar a los populistas. Y en advertir a la sociedad de los peligros que corre la democracia, la convivencia social y el orden político económico liberal vigente desde la posguerra. Pero a pesar de esas advertencias el apoyo a los populistas no deja de aumentar. El motivo posiblemente es que para muchas personas la alternativa no puede ser el seguir votando a partidos y dirigentes que consideran corruptos y capturados. Hay una buena proporción de personas que más que elegir a los populistas, lo que hacen muchos es rechazar el viejo y corrupto sistema político y un tipo de economía que juega en su contra.

La indignación de los progresistas contra los populistas está muy bien, pero no es suficiente para, al menos disminuir su protagonismo. La razón es que no están planteando bien la batalla. El problema no son los populistas, sino saber por qué tantas personas los apoyan pese a los riesgos que significan. Y lo que es más importante, mientras las élites no acepten que tienen una importante responsabilidad en el ascenso de los populistas, difícilmente se conseguirá revertir esta situación.

Nosotros no somos políticos profesionales, pero sí somos ciudadanos interesados por el bien común y, desde ahí queremos contribuir a cambiar el clima de crispación existente en nuestras sociedades.

Comparto mi reflexión sobre

  • ¿Qué es lo que puedo hacer para revertir el clima de enfrentamiento, de rechazo de lo diferente y lo diverso?

12 Comments

  • ANTONIO dice:

    Desde que salieron los comentarios sobre el populismo estoy dando vueltas a mi mente como expresar lo que realmente pienso, me da miedo el escribir algo y que no sea expresado de forma correcta y pueda herir alguna sensibilidad, no obstante voy a intentarlo .

    Para mi político es sinónimo de persona charlatana, marrullera, oportunista, que persigue su propio interés, no el de servir a los demás, eso si son para mi muy inteligentes, pues pueden estar horas hablando y no decir nada o muy poco; pienso que se persigue una droga muy fuerte, «EL PODER», para del mismo entran en la corrupción, tráfico de influencias, posición sociál, lo que creen que es respetabilidad, cada uno en la medida que su posición le permite. No puedo dejar de mencionar las honrosas excepciones.

    Llega un momento que la sociedad no sabe a quien votar, que persona les va solucionar los problemas, digamos generales como EDUCACION , TRABAJO, ECONOMÍA, SERVICIOS, ETEC.

    Llegado aquí surge el movimiento populista, esas personas que tienen la solución a todos nuestros males, son los buenos, los que tanto hemos esperado, «LOS SALVADORES DEL MUNDO» normalmente jóvenes que nos traen una nueva savia, el pueblo en su ignorancia y buena fe se lo cree. Gran error, pues de tener el tiempo y poder suficiente nos llevarían a una situación sin retorno.

    Me parece maravilloso e ideal el pensamiento de nuestro amigo Nacho que nos indica en el segundo párrafo de su escrito. Hay muchísimas personas que pensamos como él, pero creo que no las suficientes.

    También como dice Victor que confía que llegara el momento que abriremos esa puerta que llama «DIGNIDAD» y que podremos llegar a cambiar el sistema. Benditos sean el uno y el otro, yo lo deseo de todo corazón, rezo para que llegue ese momento, y algún día lleguemos a alcanzar ese «MUNDO MEJOR» aunque no sea perfecto, ya que le perfección solo esta en DIOS.

  • Marita Zúñiga dice:

    Qué se puede hacer? Me encuentro en una etapa de mi vida en que estoy, justamente, haciendo aquello que en conciencia, y abierta al Espíritu y a les otres, creo que puedo: participar de pequeños grupos que buscan el bien común, profundizando vínculos sanos, escuchando, preguntando, leyendo, comunicando y haciendo experiencia. Tratando de vivir juntes de manera sinodal, aprendiendo a que toda voz tiene algo de verdad, a pensar con otres, a incluirme sin atraer hacia mí, ni hacia ningún adentro, porque todes estamos en la misma barca, o en la misma Casa, a acompañar y dejarme acompañar este camino común, promoviendo el cuidado común. Como soy docente, mi espacio privilegiado es la escuela, les padres, les alumnos, pero también trabajo en mi grupo vecinal con gente de todos los partidos y religiones, poniendo en el centro a los más débiles y abandonados del sistema. No comparto la mirada del populismo que se nos presenta aquí. El populismo me parece muy bueno: creo que nuestros líderes populistas están arraigados en el pueblo, sienten con nosotres, conocen nuestras necesidades, posibilitan el acceso a la educación, a la salud, a una vivienda digna, a empleos y salarios un poquito mejores a los sectores que las derechas frías dejan de lado cada vez que nos gobiernan: en fin, redistribuyen los ingresos tan desparejos, democraticamnet, mediante políticas públicas necesarias. La gente que votamos a estos gobernantes (que surgen de partidos políticos como los otros gobernantes) pensamos, leemos, estudiamos, sentimos, deseamos, buscamos, reclamamos, no somos comprados… creo que confiar en el espíritu es saber que actúa en todes y cada une… en todo caso, los menos advertidos, los menos conscientes, pueden ser llevados por las narices por cualquiera, populista o no.
    Evo Morales, Lula Da Silva, Cristina Fernández, Pepe Mujica, por citar algunos de los presidentes latinoamericanos más respetables han sabido escuchar y gobernar. Nuestros países estuvieron unidos, colegiadamente, protegiéndonos entre nosotros al mismo modo que otros grupos de países… Me alegra poder contar mi relato, para que otres también escuchen que no todo lo que aparenta es oro, ni lo que no lo aparenta no lo es. Los lideres populistas, que surgen de entre el pueblo, son de nuestro color de piel y vienen desde abajo, no son perfectos, y algunas veces terminan teniendo actitudes dictatoriales. Pero me pregunto si los líderes neoliberales de la derecha, con todo el poder económico, mediático e informático que tienen, no nos manejan más y «sin que nos demos cuenta», formando subjetividades individualistas y dependientes, que miran con desdén a los que no piensan igual, y en lugar de redistribuir, siguen enriqueciendo a un único sector, el más rico.

  • Jose Noriego dice:

    QUE PODEMOS HACER EN CONTRA DE LOS POPULISMOS

    El fenómeno populista utiliza deliberadamente los miedos de todas las clases sociales, pero especialmente de las clases medias, frente a los procesos de transformación social que se nos vienen encima, o que ya están aquí.

    La diferencia de estilos de vida y del individualismo en las sociedades “modernas”, en combinación con un alto nivel de inmigración, ocasionan sentimientos de amenazas culturales, sociales y miedos de pérdida de identidad personal y colectiva.

    Todo el entramado empresarial, medios de comunicación, empresas pequeñas y grandes se están viendo afectadas por la inseguridad que en general producen la introducción descontrolada en general de de los medios tecnológicos en todas la capas de la vida social y laboral, esto hace que se tenga que sobrevivir con unas condiciones de trabajo, económicas, sociales, éticas y morales, no deseadas y olvidadas desde hace mucho tiempo. El miedo y la inseguridad para realizar proyectos a medio y largo plazo hacen que las sociedades se inhiban y paralicen el desarrollo global de las personas como tales.
    Pero aunque difícil, tenemos que mantener la serenidad, y el autocontrol de todas nuestras emociones, intentando ayudar a buscar soluciones verdaderas y posibles, a todos los problemas que tenemos acumulados, sin solución, y que seguirán acumulándose.

    Tenemos que recuperar nuestros propios valores como persona .
    Tenemos que olvidarnos de promesas infundadas o incumplidas de las que nos hacen referencia muchos entes interesados.
    No debemos dejarnos llevar por las demandas/ofertas populares, porque generalmente socavan los principios de convivencia y bienestar de las personas.
    Tenemos que colaborar con aquellas personas o grupos de personas comprometidas en buscar soluciones eficaces, buenas y viables, y desde luego no entrar en el juego de los populistas, no, no es “nosotros contra ellos”, creo que deberíamos de ocuparnos de este fenómeno de una forma analítica, analizando el porque, el como, el cuando y el donde se producen. Analizando sobre todo el “porque” de estas sobreactuaciones, de agitación, de odio, de extremismos. Porque seria un error en mi opinión, estigmatizar cualquier manifestación populista, ya que esto podría producir justamente el efecto contrario, el aislamiento, y como consecuencia más reacciones negativas.
    Necesitamos sociedades pragmáticas que comprenda el futuro desde una visión “sin miedos y con esperanza”, Jesús nos lo enseño a través de su propia vida, porque creo que solo de esta forma podremos ganar capacidad para resolver los problemas en una actual/futura economía global, que ha de requerir de reglas vinculantes y no separatistas, para continuar disfrutando de la paz y la prosperidad conseguidas con mucho esfuerzo durante décadas.

  • Eduardo dice:

    Momento 3º – ¿Qué podemos hacer?
    La pregunta a comentar es: ¿Qué es lo que puedo hacer para revertir el clima de enfrentamiento, de rechazo de lo diferente y diverso?

    Para contribuir a mejorar el clima de rechazo, a mi juicio, es estar convencido de que:
    • Yo no soy mejor que nadie por no votar populismos. Votar populismos puede ser atractivo para quien no ve otra salida, no es votar mentira, no es querer cargarse la democracia. Hay que respetar, de verdad, al que no vote lo mismo que yo.
    • Muchas personas valoramos a otras, no por sus títulos y oratoria, sino por si habla claro (“tu mensaje es nulo si no lo entiendo”), por la honestidad de sus propósitos, la calma de sus planteamientos, el respeto a lo prometido, por reconocer sus fallos, por decir la verdad si es posible, y también, por sus sinceras sonrisas, si las hay.
    • No gustan los excesos de voluntarismos (p. ej., decir que son noticias buenas siendo malas), pues inspiran desconfianza, arruinan el crédito de quien lo dice, sugieren que no te tienen respeto o te desprecian.
    • Formarse lo más posible en temas de controversia, expresarse con pocas palabras, con claridad, no agresivos, no intentando dejar al otro como tonto, a ser posible, con suavidad, calma, respeto y hasta dulzura.
    • Aprender a ser crítico con lo que se ve en TV, se lee en prensa, se oye en radio. Desconfiar cuando me guste lo que oigo o leo. Tu debilidad son tus preferencias, son tu puerta de entrada, es fácil aprovecharse de ti a través de tus preferencias.
    • Los medios de comunicación social no siempre son políticamente neutros. Tienen que ganar dinero o hacer caso a quien se lo de. Pueden no ser fiables en lo que publican. Hay que ser críticos y desconfiados.
    —————————-

  • Rafy dice:

    Queridos amigos:
    Estoy notando que no me mueve escribir sobre “Populismos” , porque considero “no aportar nada interesante que os pueda ayudar . Considero que sobre este tema vosotros sabéis reflexionar mejor que yo!
    Últimamente he leído…que “El conflicto fundamental de la humanidad, no transcurre entre personas ideologías o clases sociales sino dentro de nosotros “ y la verdad que coincido con esa Reflexión y apoyo la “ mirada hacia dentro de nosotros mismos para que, a partir de esa actitud , en humildad y honestidad procurar ser mejores!
    No entiendo de populismo…no me gustan nada , aunque cierto es que formo parte de una sociedad que tristemente la mueven esos populistas que nos confunden!
    Que NO nos confundan a los qué creemos QUE UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, por eso nuestro testimonio ha de ser ejemplo de Esperanza porque HAY MOTIVOS Y FE
    Y,,,, os quiero amigos Alegría
    Rafy Candelaria

  • Cristóbal dice:

    Ya en mi comentario al segundo paso adelantaba, que lo primero que debo plantearme, consiste en resituarme ante los problemas de desigualdad que se dan en nuestro mundo, haciéndome más consciente que soy yo y mi forma de vivir de lo único que puedo cambiar. Pretender modificar a quienes mandan, o los otros, es tarea que escapa de mis posibilidades. De ahí que creo que el que tiene que transformarse, soy yo mismo. Me doy cuenta que necesito enfrentarme a este fenómeno social con una actitud abierta, teniendo en cuenta las diferentes posturas que pueden darse, respetando las visiones de otros. Por otra parte, pienso que no debo caer en posturas pesimistas o negativas, posturas que no suelen conducir a casi nada más que agobiarme y bloquearme. En resumen, lo que puedo hacer es tratar de situarme ante el problema y actuar como persona coherente entre lo que pienso, siento, y desde ahí actuar sobre mí, mi entorno, procurando mantenerme activo según mis posibilidades.

    En la medida en que no me adhiero a posturas intransigentes, enfrentadas ideológicamente, sino que me sitúo desde una posición abierta, y de respeto al diferente, siendo consciente de que tiene derecho a vivir y disfrutar como yo de los bienes de este mundo, lo que no quiere decir que tenga que aceptar sus posiciones, sino respetarlas. Situado en esta postura puedo contribuir a distender posiciones en mi entorno. Y así se produce cierto clima de entendimiento.

    También siento necesidad de hacerme más activo en los movimientos ciudadanos. Movimientos que busquen hacer visible la necesidad de que nuestras élites mandantes (políticos), modifiquen su excesivo interés por nuestros votos, que a final de cuentas es lo que les interesa. Y que los lleve a plantearse la necesidad de buscar con mayor interés el bien común y olviden en parte sus intereses de partido y sus propios intereses. Está claro que los políticos, cuando ven peligrar el voto porque perciben que los ciudadanos son críticos y además lo manifiestan, frente a sus formas de actuar, suelen empezar a cambiar.
    Una herramienta, o mas bien un espacio de comunicación e interacción que está dando bastante juego, está en la capacidad de poner nuestras posturas en el foro de internet y redes sociales, ya que los políticos suelen estar muy atentos a las corrientes de opinión que los ciudadanos presentan en estos medios.

  • Nacho dice:

    En un mundo tan globalizado, tratar de responder a la cuestión ¿Qué podemos hacer? No es fácil, ante un fenómeno tan complejo y diverso como el populismo.
    Personalmente, dada mi situación y mirando el largo trayecto recorrido, si quiero contribuir a atenuar el fenómeno del populismo, tengo que empezar por transforme a nivel personal, lo primero es reconocerme y valorarme como persona autónoma, responsable, solidaria y coherente entre lo pienso, digo y hago. Esta es la primera piedra a poner, no como auto defensa, sino como la forma de estar en activo.
    Lo segundo, para contrarrestar el populismo, es tratar de promover en mi entorno un crecimiento auténticamente humano, considerando a cada persona como un fin en sí misma, valorando la identidad y las capacidades de cada persona. No se trata solamente de ser solidario con el otro. Se trata de recuperar el principio de pertenencia e inclusión: el otro, el desconocido forma parte de mí. Es aquello que dice el Papa Francisco: “el mundo se ve más claro desde la periferia, desde la exclusión, el sufrimiento… no en abstracto, sino en lugares y personas concretas”.

    Esta es mi sencilla y sincera aportación para contrarrestar todo tipo de populismo. Pero si pediría a los políticos democráticos, dirigentes sociales, responsables eclesiales… algunas percepciones:
    – La mejor estrategia sería que lucharan por soluciones buenas y viables a los problemas políticos relevantes y no entrar en el juego de los populistas, adictos a la simplificación y el maniqueísmo, pretendiendo que existe una solución buena que sirve para todo el mundo.
    – Hoy en día, gracias a internet y las nuevas tecnologías, las ideas e informaciones llegan sin filtros a millones de usuarios en cualquier parte del mundo, la inmediatez pasa delante del rigor informativo. Es urgente una transparencia en el obrar y una información clara y verídica que sea creíble.
    – Deben afrontar decididamente la agitación, el odio y el extremismo de los populistas. Pero es un error estigmatizar cualquier manifestación populista y peor aún sería recurrir al principio del “nosotros contra…”, que puede ser una forma de fomentar el populismo.

  • Jose Miguel dice:

    ¿Qué es lo que puedo hacer para revertir el clima de enfrentamiento, de rechazo de lo diferente y lo diverso?.
    Debemos aprender a vivir juntos como hermanos o perecemos juntos como necios Martin Luther King Jr.
    A lo largo de la historia, los conflictos han estado presentes en la vida de las personas, no siempre ha sido malo, ya que de esos conflictos, ha nacido en muchos casos los cambios de la sociedad. En estos años que nos toca vivir, no es anormal que aumenten los conflictos, el ritmo de vida tan desenfrenado nos provoca ansiedad y desasosiego. Pero para llegar al primer pensamiento, no queda más remedio que buscar la transformación de las situaciones conflictivas en situaciones de cooperación, utilizando una gran dosis de empatía y desde luego contando con la responsabilidad de las partes, sin duda dialogo.

    • Rafy dice:

      José Miguel, sabiduría la de Lutero King Jr… y al igual que el mensaje de Jesucristo,,,seguimos tropezando en la misma piedra del”ego” y así nos va…
      Coincido con tu reflexión

  • Eduardo Cruz dice:

    “pecadores”. A veces los “justos” son poco activos. Es muy difícil defenderse de los efectos negativos de medidas populistas. O la defensa es a plazo largo. O es cara. O faltan apoyos. En la tele no es raro ver situaciones de populismo, que suelen salir bien o muy bien. El protagonista toma una medida genial y única que resolverá todo. Va en contra de la opinión de sus asesores. Le califican de “loco”, pronostican un desastre. Pero el protagonista es muy listo, tiene mucha suerte, todo le sale bien, el problema se resuelve a la perfección, gana mucho dinero con sus consecuencias bonitas y compensatorias. Cuando se ven estadísticas del número de horas semanales que los diversos grupos sociales se pasan viendo televisión, es fácil pensar que los populismos deben ser otra pura y lisa “intoxicación mental”.—-

  • Victor dice:

    -Por una parte creo que debo (“debemos”) ir abandonando la imagen propia de “salvadores del mundo”. Cada persona, a su tiempo y a su ritmo, se va despertando a partir de ciertas condiciones de autoconciencia y dignidad. Esa puerta, llamada dignidad, se abre desde dentro.
    -Siento en confianza absoluta, que podemos iniciar o reiniciar, lentos gestos de vinculación con otras muchas personas que buscan consciente o inconscientemente, la superación de sus límites ante el sistema. Cambiar el sistema o lanzarnos a la “revolución” es real pero en un proceso muy lento.
    -En el sector educativo siento la urgencia de realizar ejercicios de conciencia colectiva, formal o informalmente. Creo absolutamente que un Pueblo culto es un Pueblo no USADO ni manipulable. La experiencia personal de quien lee pensando y sintiendo, es un proceso revolucionario efectivo y lento; tal vez por lento más efectivo. La educación nos regresa o nos revela ese tesoro llamado Dignidad.
    -Por último debemos, en nuestros espacios personales donde participamos, saber desenmascarar las estructuras que sutilmente promueven la “obediencia”, la conciencia crítica mínima, la poca conciencia social… se trata de influir amorosamente pero efectivamente en nuestros ambientes de trabajo, educativos, familiares, eclesiales… todos llevamos un explotador interno que busca vivir del engaño, de ganancia fácil, de la manipulación… desenmascararnos y desenmascarar, es una tarea que ayudaría a superar nuestras desgracias que impiden la fraternidad universal.

    • Rafi dice:

      Coincido con M. Angel y Rafy. El cambio está en loque cada uno de nosotros hagamos, dependerá en mucho de la coherencia entre loque decimos y hacemos ¡Que fácil escribirlo y que difícil practicarlo! No es la primera vez que la humanidad ha pasado por épocas turbulentas, donde la corrupción parecía que terminaría ganando y el mundo se hundiría en la oscuridad. No fue así. Siempre ha salido, y siempre reforzada. Tengamos fe en nuestro creador! El quiere que lo hagamos a la vez que espera nuestra colaboración.

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