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Aprendiendo a vivir de otra manera

otra manera de vivir

 

Llevamos mucho tiempo sabiendo que “tenemos que aprender a vivir de otra manera”, de una manera tal que no hagamos daño a nadie, ni a otras personas, ni al medio ambiente, ni siquiera a nosotros mismos. Ideas no nos faltan: lecturas, documentales, cursillos… ¡nos abruma el exceso de información! Pero, con todo, nos resistimos al cambio…
Partiendo de la conviccción de que la mejor manera de aprender algo es empezar a ponerlo en práctica, por segundo año ha tenido lugar en Zarzalejo (Madrid) un “cursillo de iniciación a los estilos de vida en conversión/en transición“. Cinco días viviendo en la práctica lo que vamos tratando en los contenidos:
– Una forma de vida sencilla, repartiéndonos las tareas domésticas y cocinando por turnos, en un alojamiento modesto y un grupo reducido para así reproducir mejor el ámbito doméstico.
– La cercanía a la naturaleza, en un entorno campestre, participando en las tareas de un huerto junto a la casa y aprendiendo de ese contacto con la tierra.
– Una alimentación ecológica y vegetariana, incluido pan de masa madre hecho por nosotros y taller de fermentados.
– Limpieza y aseo con jabones artesanales y productos de limpieza caseros, que también hemos aprendido a hacer.
En paralelo a los talleres prácticos, los contenidos teóricos se han desarrollado en torno a tres bloques:
1. La interdependencia de nuestra forma de vida con la Creación y con otras sociedades, descubriendo las consecuencias de nuestro consumo y conociendo iniciativas que están buscando y encontrando formas alternativas de vida.
2. Un acercamiento al Movimiento Transición, como ejemplo concreto de una movilización mundial que está haciendo surgir comunidades locales que se organizan para afrontar la transición hacia un futuro no dependiente de los combustibles fósiles, reconociendo los límites físicos de nuestro planeta.
3. Espiritualidad para otro mundo mejor posible. La expresión “estilos de vida en conversión” alude a la necesidad de “convertir” nuestra manera de vivir, en el doble sentido de práctica y de corazón. Para ello, la dimensión espiritual es fundamental. Por eso comenzamos cada jornada con un generoso rato de silencio, conciencia corporal y meditación, más una mañana de silencio y ayuno, convencidos de la necesidad de hacer silencio para posibilitar el cambio personal y estructural.
La llamada a vivir de otra manera no es solo para los cristianos: todos han de encontrar aquí motivación y estímulo para convertir su estilo de vida. Por eso, la convocatoria no es confesional. Sin embargo, este año se ha dado la circunstancia de que todos los participantes coincidíamos en nuestra fe cristiana, lo cual ha supuesto una preciosa oportunidad para explicitarla y compartirla con alegría.
En definitiva, unos días estupendos viviendo en comunidad de aprendizaje, compartiendo saberes, sensibilidades y habilidades. ¡Hasta el año que viene!

One Comment

  • javier dice:

    Me parece algo muy interesante sobre todo lo relacionado con lo tratado en el número 3. Espiritualidad para un mundo mejor posible. Comentare la experiencia con mis alumnos de preparatoria.

    Salud_os

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