Skip to main content

Compartiendo la realidad que vivo en los momentos actuales

Estamos viviendo unos tiempos apasionantes.
Cuando nos acercamos a la información que cada día nos llega, con mucha intensidad y gran proliferación desde diversos medios, es frecuente que nos sintamos perplejos: ¿qué está pasando?, ¿en qué mundo estamos viviendo?, ¿hacia dónde vamos? Son preguntas que con mucha frecuencia solemos hacernos.
Creo que según nos respondamos a algunas de estas preguntas, podemos encontrar la respuesta a nuestra forma de entender la situación en que estamos viviendo, y lo que es más importante, cómo estamos sintiendo nuestra propia forma de vivir.

Oímos con mucha frecuencia a personas que comentan, “…esto está cada vez peor…”; “…antes las cosas iban mejor…”; “… se están perdiendo los valores…”; etc. Frases como estas denotan unos sentimientos negativos ante los cambios que en la vida social se van produciendo por el avance de la historia. Estos sentimientos no son nuevos ni exclusivos de nuestra época, se han dado cada vez que la evolución histórica ha dado lugar a cambios profundos en los diversos aspectos de la ciencia, el pensamiento y la sociedad. Dichos sentimientos negativos son más bien fruto de la desazón que nos produce tener que enfrentarnos a situaciones de la vida cotidiana con herramientas y formas de hacer que en épocas pasadas nos han sido muy acertadas y que ahora necesitan modificarse para ser adecuadas. Cuando ya tenemos cierta edad y acumulamos una larga experiencia de vida, realizar cambios en nuestra manera de pensar, de vivir, de manejarnos con nuevas costumbres, nos cuesta mucho y una forma de defendernos consiste en anclarnos en lo que creíamos que era lo adecuado y pensar que lo actual es peor, así “cualquier tiempo pasado fue mejor…”. Esto suele ser una falacia, cada tiempo tiene sus formas, su pensamiento, sus avances científicos, etc., y ello hace que cada época sea la que es y por lo general más ajustada al momento y socialmente más desarrollada y quizás más justa, que la pasada.

Vivimos en un momento que se puede considerar como –un tiempo axial-, con cambios muy profundos en todos los aspectos de la vida. En la historia de la humanidad se han dado momentos similares, que vistos con la perspectiva que nos da el paso del tiempo, nos hacen verlos como de una gran riqueza para el ser humano y su evolución social. Ahora, al estar inmersos en el proceso de profundo cambio, carecemos de esa perspectiva y ello nos desconcierta, preocupa y nos hace verlos como amenazantes.

Lo más importante que tenemos los humanos es nuestra propia vida, que es única y definitiva. Nos sentimos más personas y más felices cuanta mayor conciencia tengamos de ello, sin embargo muchas personas y en muchas ocasiones nos empeñamos en vivir como si estuviéramos fuera de nuestra vida, olvidándonos que lo único que podemos vivir es el presente, pues tanto nuestro pasado, como nuestro futuro no están en nuestras manos, el pasado porque ya pasó y nada podemos modificar, en cuanto al futuro tampoco es algo que podamos manejar ya que dependerá de multitud de circunstancias. De ahí que nuestra posibilidad está en disfrutar y vivir el presente de la manera más feliz posible. Si vivimos nuestro presente plenamente, nuestra existencia será más plena y feliz, sin embargo por experiencia propia constato que con mucha frecuencia nos situamos en el pasado como causa de nuestros problemas o de nuestras alegrías, o bien miramos insistentemente al futuro, aplazando y buscando la felicidad en el futuro, estos comportamientos hacen que se nos escape la vida (presente) sin vivirla felizmente. Para los que somos creyentes esto constituye uno de los elementos nucleares del mensaje de Jesús, vive plenamente, quiérete a ti mismo y a los demás de la misma manera.

Todo lo anterior me lleva tratar de aplicarlo a los ámbitos concretos de mi país y mi localidad. Nuestro país es un claro representante del mundo occidental y de Europa, se encuentra inmerso en las mismas situaciones de cambio, crisis, y demás fenómenos propios del momento histórico que vivimos (momento axial). Probablemente por sus particularidades propias, muchos de los fenómenos generales, aquí son más profundos y evidentes. Así la crisis ha sido muy profunda y ha hecho una mella muy honda en las clases medias, el paro constituye un problema muy acusado, especialmente en los jóvenes, va agravándose cada vez más la diferencia entre pobres y ricos, y cada vez tenemos mayor número de personas en el umbral de la pobreza, para terminar de agravar el problema los años de auge económico anteriores a la crisis han permitido que se instalara en algunas instituciones el “todo vale” y algunas personas (bastantes) en cargos de responsabilidad se han ido corrompiendo y dando lugar a una sensación de que todo está podrido. Todos son elementos negativos a los que nos enfrentamos continuamente y nos estamos enfrentando con una dignidad y una fuerza digna de alabar y tener en cuenta, por eso quiero resaltar que tenemos muchos elementos positivos:

  • Somos un país ejemplar en cuanto a solidaridad con todos los más desfavorecidos.
  • Llevamos las dificultades antes citadas en un clima de relativa paz social, que de plantearse de otra manera hubiera agravado el problema.
  • El cuerpo social está forzando a nuestros políticos a buscar formas de regeneración de las instituciones, (véase que en el reciente proceso electoral) el electorado ha forzado un cambio que está obligando a los grandes partidos a reformarse y buscar soluciones nuevas.
  • Como otro elemento positivo no quiero dejar de señalar el hecho de que estamos siendo el país de Europa en el que se está poniendo de manifiesto el mayor número de casos de corrupción en todos los ámbitos (no creo que aquí sea mucho más acusada la corrupción que en otros países de nuestro entorno, (Grecia, Italia y otros que suen.n menos Francia, Holanda, Luxemburgo, etc.) sin embargo aquí se está juzgando a los corruptos, cosa que no es tan evidente en otros lugares.

Creo pues que este país está de nuevo, como lo estuvo en los años de la transición y posteriores, con grandes dificultades, pero con un potencial, un empuje y unas ganas de regenerarse que son dignas de alabar. A ello debemos contribuir cada uno en su entorno con sus fuerzas y posibilidades, así como con una buena dosis de esperanza y una gran confianza en las capacidades del ser humano.

4 Comments

  • Rosa Mª dice:

    Gracias Cristóbal: Una reflexión profunda sobre el tiempo que estamos viviendo. En verdad, que es real, al ver todo lo negativo que acontece, muy a nuestro pesar, pero a la vez, se vislumbra, una realidad nueva, positiva y esperanzadora. Personalmente, me ha hecho mucho bien, pienso que es muy enriquecedor,conocer distintas formas de pensar y vivir la realidad. Gracias.

  • Rafy dice:

    Gracias Cristobal ¡¡ estas reflexiones son regalos para quienes deseamos vivir y experimentar los cambios con sabiduria y actitud positiva ¡¡
    Todo se transforma y por algo será ¡¡

  • José Elmer Mego Pérez dice:

    Gracias por estas reflexiones todo tiempo tiene sus cosas negativas y pasitivas y nuestro modo se situarnos y vivir es la que marcha el ritmo. Muchas gracias desde Vicariato de Jaén-Perú

  • Es un muy buena reflexión , muchas gracias desde Argentina.

Leave a Reply