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El Dios de Jesús también estaba en el Tsunami

 Un tsunami mata a miles de personas y arruina la vida de millones de otras. Puede que nos brote la pregunta, aunque cada vez menos en nuestra sociedad occidental ¿Dónde estaba Dios?…

Para mí no estaba el “Dios” todopoderoso, el omnisciente…, que tiene antivirus y poderes para acabar con todos los bichos que atacan el planeta, que detiene con su brazo poderoso la ola que con fuerza destructora arrebataba cuanto encuentra a su paso… 

Es verdad que el mundo está también lleno de niños que se mueren de hambre y… de otros horrores. ¿Qué hace Dios para detener eso?… 

Yo he visto el Espíritu de Jesús, manifestación de la “humanidad de Dios”, en toda una serie de hechos y situaciones que muestran que su movimiento de humanización sigue en marcha haciendo frente a las inhumanidades. Jesús actúa, pero no busca impresionar, porque lo que impresiona corre el riesgo de enceguecer, de enajenar, de impedir que los humanos seamos lo que somos o hemos de ser, es decir, seres capaces de libertad, capaces de pensar, de discernir, de elegir, de hacer millones de cosas por sí mismos, capaces de amar y, también, limitados y, a veces hasta inhumanos.

Es precisamente propio de los ídolos impedir que los humanos asuman su vida, y es por eso que el Dios de Jesús no actúa así. No es un ídolo. Dios es Dios, y también es profundamente humano. Tiene la noble debilidad de creer que nosotros, los humanos, a pesar de todas nuestras locuras, somos co-creadores con Él, en este mundo en evolución y transformación en el que necesariamente tiene que haber crisis naturales, crisis sociales, crisis relacionales…  y que los que nos sentimos animados por el Espíritu de Jesús creemos que no son definitivas, sino que son oportunidades, aunque nos cueste simplemente decirlo, de una vida nueva…

He aquí algunas anécdotas vistas por mí o escuchados a otras personas, que confirman que con Jesús otro mundo es posible, hasta en las catástrofes…

 
 Ayer por la noche cuando estaba caminando a casa (lo hice durante 4 horas, ya que todo el tráfico se había detenido), vi a una anciana en una panadería. Había pasado totalmente  la hora de cierre, pero ella estaba dando pan gratis. Y luego encontré una vivienda con un cartel que decía: «Por favor, usen nuestro baño.» Abrían su casa para que la gente fuera al baño. Era difícil no echarse a llorar.

  
En el supermercado, donde cayeron artículos de  los estantes, la gente recogía las cosas, con tanto orden y luego tranquilamente hacían cola para comprar alimentos. En lugar de crear pánico y comprar todo lo que necesitaban, compraban lo menos posible. Me sentía orgullosa de ser japonesa.
    
Mi compañero de trabajo quería ayudar de alguna manera, aunque fuera a una sola persona. Así que escribió un letrero: «Si te va bien ir en moto, puedo llevarte  a casa.» Estuvo allí de pie en el frío con ese cartel. Y entonces  vi que llevaba a un señor a casa, ¡hasta Tokorozawa! Me emocioné. Sentí que yo también quería ayudar a otros.

  
Hay falta de gas ahora y muchas estaciones de gasolina están cerradas o hay colas muy largas. Me preocupé, porque iba detrás de 15 coches. Por último, cuando llegó mi turno, el hombre sonrió y dijo: «Debido a esta situación, sólo estamos dando gas por valor de $ 30 a cada persona. ¿Está bien?»

   
Un amigo extranjero me dijo que se sorprendió al ver una larguísima cola tan ordenada detrás de un teléfono público. Todo el mundo esperó con paciencia para usar el teléfono y llamar a su familia.

  
Cuando  estaba esperando en el andén, cansada y agotada, una persona sin hogar llegó a nosotros y nos dio un trozo de cartón para sentarnos.
Una compañía de zumos está dando bebida gratis, las compañías telefónicas están creando más puntos wi-fi, algunas empresas distribuyen gratis sus alimentos, y todo el mundo está tratando de ayudar de la mejor manera posible.

  
Siempre que nos quedamos sin luz, cada vez que se va el agua, hay gente trabajando duro para solucionarlo. Nada se arregla por sí mismo. Mientras esperamos  recuperar el calor cuando hace frío o tener agua corriente, hay gente arriesgando su vida para arreglarlo para nosotros.

  
Una anciana dijo, en un tren: «Los apagones no son un problema para mí que estoy acostumbrada a apagar las luces y ahorrar electricidad para este país. Por lo menos, esta vez no tenemos bombas volando sobre nuestras cabezas.

     
Un amigo que ahora vive en el centro de evacuación me dijo lo importante que es sonreír. Y que su sonrisa parecía curar a la gente a su alrededor. Ha perdido su casa, no sabe cómo será su futuro… pero  todavía se acuerda de sonreír. Algunos pueden decir que no está bien sonreír o reír en este momento, pero yo realmente respeto el poder de su coraje. No sólo sonreír, debemos mantener también nuestro humor. En japonés, humor se traduce como «reír, a pesar de…»

  
En mi camino de vuelta a casa, vi una hermosa flor. Hemos tratado de utilizar todos nuestros méritos, e incluso la energía de la naturaleza, para nuestro propio beneficio y esto ha creado toda esta escasez y locura. Todos nosotros podemos tratar de huir de la radiación, pero ¿y esta flor? Me incliné hacia la flor y le dije emocionada: «Lo siento mucho.»

2 Comments

  • en los momentos de dificultad es donde debemos de demostrar cuan dichoso somos en poder ayudar a otros,dar lo mejor,compartir de lo mas preciado como es el amor de cristo manifestado en nuestra vida no importando clases sociales,rasas ni mucho menos religion

  • Ana dice:

    Sin entrar en detalles, de dónde estaba Dios cuando ocurrió el Tsunami, ya que hemos oido alguna que otra vez que está en todas partes y lo debió de pasar bastante mal, si me hago la siguienta reflexión:
    ¿Qué hacemos nosotros después de este suceso?.
    En una sociedad de prisas, ¿estamos dando respuestas rápidas a esta catástrofe?
    Estoy segura que tenemos buenas intenciones que más de una vez aplazamos.
    El escrito «El Dios de Jesús estaba también en el Tsunami», nos da algunas sugerencias. Si nos consideramos ciudadanos y ciudadanas del mundo (ningún dolor nos resulta indiferente), ¿ daremos respuestas solidarias?, si yo estuviera,
    ¿que esperaria recibir?

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