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La cotidianidad de mi vida clave para el Encuentro y el Seguimiento

By 11/12/2015Experiencias

experiencia dosMi Experiencia en el Primer y segundo Itinerario.
La experiencia del itinerario que se nos regalo en los últimos 15 meses ha sido un proceso revelador de mi persona y del Grupo promotor mexicano, y asombrosamente, del Grupo en general en su proceso de renovación. Personalmente la Ejercitaciones como acción permanente del Grupo Promotor mexicano, hasta el 2013, me fue muy limitada. Ciertamente el trabajo que se realizaba, en el acompañamiento de las diferentes diócesis, reflejaba el sentir de las ejercitaciones; pero el ejercicio en pleno no se realizaba en el Grupo Promotor. Alguna vez “revisábamos” el Ejercicio sin hacerlo propio, era objeto de estudio, ajeno a quienes lo hacíamos. Algo por enseñar a los demás.
El saber que se estaban revisando las Ejercitaciones y se establecía una Comisión desde la Dirección General trajo una cierta Esperanza. En el año 2013, mes de junio, vino a México Feliciano, Fidel y Juanjo; hicimos un ejercicio que avizoraba una posible renovación. Participamos un grupo a nivel Área, América Latina y el Caribe. Se distinguió por el nutrido grupo de jóvenes colombianos. Había un intento de hacer nuevos trazos de las antiguas Ejercitaciones; arañamos la vida propia como una clave de interpretación; sin embargo, al final la “Intencionalidad” de leer los signos de los tiempos y sacar puntos comunes por parte de los coordinadores me dejo un sabor a fierro.
Lo decisivo en el nuevo Itinerario fue en Enero del 2014. Nacho y Feliciano nos regalaron una experiencia donde personalmente quede marcado positivamente. Hay que añadir que vivíamos, en ese momento, un trauma del Grupo Mexicano al ser declarado como Grupo en Formación con sus consecuentes desánimos, crisis, confusiones, incertidumbre.
Enumero los elementos que hacen de ese ejercicio una experiencia original, necesaria y permanente para mi persona:
a) Enfatizar la Cotidianidad de la vida –de mi vida– como clave decisiva en crear las condiciones para tener un encuentro fundacional de la Vida cristiana en el seguimiento de Jesús. El tiempo y el espacio que se me permitió para decir mi vida a mi mismo; las preguntas inteligentemente emocionales que facilitaron verme en profundidad y honestidad las agradezco en nombre de una interioridad que descubro esplendida. Me he preguntado en los últimos días, al poner por escrito esta experiencia para compartirla en el cenáculo: ¿Cómo es qué pude vivir tanto tiempo sin DECIRME?
b) El ambiente de libertad que vivimos para decir o no decir en el grupo lo que íbamos descubriendo en nuestra vida personal fue indicativo. Las condiciones para decir por decir, guardarse lo que quisiéramos guardarnos y NO decirlo, la libertad de solo decir por decir, lejos de juicios calificadores, mensajes moralistas o exhortaciones a los “otros”, fueron iluminadores.
c) Poner por escrito lo descubierto en la subjetividad. La invitación a escribir y poner en tres dedos: mente, cuerpo, ilusión, decepción, corazón, horizonte, hondo sentir, vida cotidiana… a mi parecer esto fue fundamental para hacer esta experiencia como cristiano y presbítero. Como ministro que “enseña” y “predica” para los demás es un parteaguas en mi vida. Ser sacerdote que se mira, se dice, se siente, se describe, se descubre, se sufre, se abraza, se perdona, se humaniza fue un gesto sobrecogedor.
c) Compartir lo descubierto en un ambiente de libertad y profundidad, insistiendo en escribir aunque no se compartiera todo lo descubierto, ayudo a crear ambiente de confianza. He vivido, en este itinerario o nuevas Ejercitaciones, encuentros profundos de infinita ternura con mis hermanos presbíteros, con laicos y laicas, con personas que al compartir en transparencia, una experiencia fundacional que construye la Comunidad. Escuchar lo que otros comunicaban y sentir la profundidad de las palabras de los otros me hizo sentir Persona en Comunidad.
d) El Encuentro con Jesús en las Parábolas encontró un espacio propicio. Una vez que me pude decir, estaban las condiciones fundamentales, para encontrarme con las Parábolas sugeridas por los facilitadores. La confrontación, más allá de la iluminación, con Jesús fue una experiencia regaladora y creativa. Me sigo preguntando ¿Cómo es que me atrevo a hablar de Jesús y su propuesta SIN DECIRME antes desde MI cotidianidad?
He logrado hacer múltiples ejercicios en mi ministerio sugiriendo a las personas que acompaño diálogos de la vida cotidiana, como presupuesto, para confrontarnos con la Palabra de Jesús. Me conmueve los resultados en la gente dispuesta. Sí, he abandonado mi pretensión de predicador que “convierte” a los otros. Voy débilmente abandonando mi “ridícula” posición proselitista. No quiero ser ese cause frió y poco absorbente, que ve pasar el cauce y nunca florece.
e) La lectura de los signos de los tiempos. Una vez que “nos decimos” desde la cotidianidad y nos confrontamos encontrando la lectura creativa de las parábolas de Jesús, fue transparente el descubrir los signos de los tiempos. Las coincidencias al encontrar los núcleos problemáticos que nos ayudan a comprometernos en tareas como Personas en Comunidad que conforman un Grupo se vislumbraron con más libertad. Al “decirnos” y leer lo “Nuevo” en las parábolas nos permitió entrar con libertad interior y exterior para leer los signos de Dios que nos pidan compromiso como Grupo Promotor.
f) Es una Gracia descubrir en estas nuevas Ejercitaciones nuestra carta fundacional como Movimiento por un Mundo Mejor. Sin arrogancias ni pensar que este ejercicio es definitivo o la perfección última, me siento orgulloso de ser Persona en comunidad, de ser seguidor de Jesús, de vivir en esta Nuestra Madre Iglesia una, santa, católica y peregrina.
Dios guarde al Movimiento por un Mundo Mejor, que desde su identidad más profunda, se pone en camino con otros y otras para construir espacios más humanos; y si humanos ya cristianos.

Víctor Hernández -Vico-.

One Comment

  • BERNAT dice:

    Victor:
    He leido atentamente tu experiencia y he sentido una gran alegría por dos motivos:
    Primero, por la gran dicha de poder compartir la experiencia de vida que supone este itinerario hacia la cotidianeidad y hacia la interioridad personal. Un itinerario que nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos, compartiendo con los otros en una dinámica nueva, creativa y creadora.
    Y segundo por que todo lo que has narrado es lo mismo que nosotros narramos, como laicos, despues de iniciar este itinerario y que continuamos viviendo y profundizando en las oportunidades que tenemos de encontrarnos.
    Animo y Gracias por hacernos participes de los regalos que Dios va poniendo en nuestras vidas para que cada dia siendo nosotros mismos, seamos más conscientes, mas felices y más humanos.
    Un abrazo.

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