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El cristianismo primitivo en Roma

By 21/09/2014Sin categoría

roma1Desayunamos temprano y salimos al Coliseo Romano, edificación del siglo I dC. No existen en él comprobaciones históricas de muertes cristianas, aunque sí de muchos gladiadores. Hay una tradición de realizar en él, el rezo del vía crucis, por las estaciones colocadas ahí por el Papa que en el siglo XVIII intento darle un tinte cristiano a un sitio que era símbolo de paganismo.

El mármol con el que estaba revestido fue extraído para posteriormente construir Palacios grandes, esto indica que no había una valoración de cuidar lo antiguo.

Nos detuvimos en el arco de Constantino, representa un arco de triunfo. Los arcos eran construidos para conmemorar las victorias y la conquista de los pueblos. En muchos se ven las figuras de los dioses bajo cuyo patrocinio lograban sus conquistas.

En este arco están reconocidas las deidades paganas, pero expresamente también la cristiana, no clarifica cuál es la deidad más poderosa, pero reconoce que ambas tienen un valor en la victoria. Introduce así por vez primera la protección cristiana en la cultura romana.roma2

Las esculturas eran formas en que el pueblo aprendía lo que pasaba pues no había libros accesibles al pueblo.

Vistamos después el foro romano, centro Político, económico y religioso de la antigua Roma donde se pueden apreciar joyas arqueológicas y diversos restos de templos. Hay edificaciones que revelan tres épocas diversas, construidas una sobre otra, y en otras se aprecian construcciones cristianas sobre edificaciones romanas.

La visita la hicimos por separado, cada quién recorrió el foro a su ritmo y gusto.

Nos detuvimos en las Ruinas de Ludus Manius esquina piazza del Colosseo y Labicana. Eran los baños y las habitaciones de los antiguos gladiadores romanos.

Posteriormente la catedral de San Juan de Letrán, Madre y cabeza de las iglesias romanas. Fue la primera iglesia construida en Roma, dedicada a San Juan Evangelista y San Juan Bautista, es la catedral del obispo de Roma, el Papa.

De ahí partimos a los cuatro santos coronados, que fueron martirizados por no querer adorar a los dioses paganos.

Llegamos a San Clemente, templo basilical del S IV, con un impresionante ábside, en donde destaca la cruz de Jesús como árbol de vida. Visitamos también la domus ecclesiae que Clemente Mártir cedió para las celebraciones cristianas en tiempos de persecución. Se encuentran restos más abajo de la edificación, del siglo I con vestigios del culto a la diosa Mitra.

Después de este recorrido histórico, llegamos a la casa del movimiento, donde el Padre Luc, nos habló claramente sobre el cristianismo primitivo en Roma. Nos ubicó en el contexto de la antigua Roma, en la que se tiene una clara noción del derecho y la propiedad, lo cual hace aparecer la noción de individuo como ser distinto de otro con unas características propias y un destino delineado por las posesiones de cada uno. Este ejercicio del derecho propio sienta las bases de la individualidad humana que vendrá a ser perfeccionada por el cristianismo, el cual dignificara a la persona concreta. Las bases sentadas por Roma para comprender la dignidad personal, fueron esenciales.

Sin embargo el cristianismo choco fuertemente con esta noción de derecho propio, ya que su propuesta de misericordia y perdón contradecía la noción de justicia y de predestinación de los individuos frente al mal.

En este contexto, la fe no se hizo realidad gracias a racionalismos o debates teológicos, sino a la vivencia de una comunidad que testimoniaba el perdón y la misericordia.

La fe en un sólo Dios, contradijo toda la estructura cotidiana de la sociedad romana pues los cristianos no participaban de la vida pública y la adoración de diversos dioses. Esto trajo consigo el martirio, entregar la propia vida por vivir su fe. Es este un momento histórico de cambio.

Con estas reflexiones y con la experiencia de haber visitado lugares ricos de historia, celebramos la Eucaristía en el Espíritu de comunión y gratitud, compartiendo nuestra diversidad de lenguas y culturas.

3 Comments

  • Rosa Mª dice:

    Gracias por la riqueza de historia compartida. He disfrutado leyendo-lo, pues a la vez que lo leía, parecía que lo fuera viendo, de tan bien como nos lo habéis descrito. Es bueno conocer la historia y cómo no, nuestras raíces cristianas en esta Europa que, como caña zarandeada por tantos vientos de cambios de vértigo, en todos los ámbitos de nuestra realidad, socio-política, cultural, religiosa, humana, etc. Nos hace ver con mayor fuerza, la necesidad imperiosa de volver los ojos a la frescura que siempre nos trae el Evangelio. Disfrutad al máximo de todo lo que os queda por vivir y compartir. Un abrazo.

  • Amparo dice:

    La mezcla de la historia, las vivencias y el como las relacionamos, nos enriquecen, y si es en un clima sereno, y sensible a las experiencias vividas y a la esperanza e ilusión de estar abiertos a todo lo que nos puede »tocar» el corazón, me parece un tándem muy bueno, aprovechad la experiencia que la vida en este momento importante de cambios de vorágine y a veces de confusión OS ofrece, y al mismo tiempo a los que no estamos allí físicamente pero si con el corazón, nos transmitiis, serenidad, y ganas de compartir, aprender y estar abiertos a la novedad del Evangelio. Feliz y provechosa convivencia. Un abrazo desde Alzira.

  • Ana dice:

    Me gusta este itinerario.
    Partir de lo cotidiano:
    –Desayunar, salir temprano.
    –Conocer el entorno, su historia.
    –Recordar lo que movió la construcción de tantos monumentos y la actitud del pueblo cristiano.
    Este recorrido, vivido de forma personal, permite entrar dentro, sentirse protagonista de esta historia y descubrir lo que nos dice en este momento .
    Después una información del Padre Luc, conocedor de la historia y buen comunicador, pone a las personas que participan en actitud de agradecimiento por la experiencia vivida y disfrutar de una Eucaristía compartiendo la diversidad de lenguas y culturas.
    ¡¡¡¡ Que gozada !!!!

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