En el mes de julio, en el transcurso de un encuentro, desempeñando el rol de moderador hubo una intervención, por parte de una persona, que expuso su opinión sobre lo que estábamos dialogando, que provoco en mí una reacción espontánea y con cierta ironía (un modo bastante frecuente de expresar los sentimientos de forma inadecuada) pues creía (justificación) que contradecía el argumento que yo venía sosteniendo, lo que provocó un cierto malestar en mí (creo que también en la otra persona), síntoma inequívoco de que mi reacción no había sido adecuada ni oportuna, aunque a lo mejor pudiera tener razón en lo que argumentaba.
Esta experiencia me ha llevado a preguntarme, pues no es la primera vez que me ocurre, ¿Qué es lo que guía mi conducta? ¿Son los valores que afirmo creer o son los sentimientos no controlados los que provocan mi modo de actuar? Continue Reading
