La propagación del populismo no es circunstancial. Estamos ante un viraje del péndulo del ciclo político que lleva del liberalismo cosmopolita de las últimas tres décadas a un nuevo populismo nacionalista.
La reacción hasta ahora de los progresistas ha consistido en demonizar a los populistas. Y en advertir a la sociedad de los peligros que corre la democracia, la convivencia social y el orden político económico liberal vigente desde la posguerra. Pero a pesar de esas advertencias el apoyo a los populistas no deja de aumentar. El motivo posiblemente es que para muchas personas la alternativa no puede ser el seguir votando a partidos y dirigentes que consideran corruptos y capturados. Hay una buena proporción de personas que más que elegir a los populistas, lo que hacen muchos es rechazar el viejo y corrupto sistema político y un tipo de economía que juega en su contra. Read More










